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miércoles, 11 de septiembre de 2013

Altair y Deneb


   Altair y Deneb. Dos estrellas. Dos constelaciones unidas a través de ellas.

   Cuando menos lo esperas. Casi sin quererlo ocurre. Llega y te sorprende. Y que raro te sientes cuando ves que puedes tener la felicidad tan cerca, no parece real. Sientes un poco de miedo, pero a la vez ganas de acercarte más a ella. 

    Hay que cambiar el chip y ser un poco más optimista. Si Altair se ha cruzado de esta manera sólo puedo aprovechar la oportunidad. Que pase lo que tenga que pasar. Si hay que llorar se llorará, pero mientras acariciaré la vía láctea de su mano, sin poder evitar sonreir y sentirme flotando allá arriba.



 

miércoles, 31 de octubre de 2012

Ese miércoles que quiere volver

Después de la tormenta llega la calma, o quizás sólo es que estoy en el centro del huracán, con esa calma aparente. 

Hoy me apetece darle otro sentido a una entrada que escribí hace un par de semanas. 

No hay manera de que vuelva ese miércoles,
tengo la sal entre los ojos mojados
Quiero que sepas que eres el culpable
de que hoy me sienta extrañamente bien
de que hoy me sienta extraña...
  
No llego a arrepentirme de la oportunidad que perdí anoche. Sé que hoy podría haberme despertado a tu lado, ver amanecer mientras nos acercamos a las estrellas, pero sé que hice lo mejor. No había excusa para aceptar tu invitación, aunque fueron muchas horas dándole vueltas a la cabeza sin saber que hacer. Y hoy ese miércoles ha querido volver, de una manera distinta, no sé si mejor o peor, pero igual de esperada. Abro los ojos para verte y retengo esa imagen que el espejo me devuelve. Tus manos buscándome, tu respiración en mis oídos, tus labios en mi nuca. Vuelvo a cerrarlos y sólo me preocupo por sentir, sin pensar...

Tengo la sal entre los ojos mojados, sal de la brisa marina que nos acompañó en ese paseo y ojos mojados, pero esta vez de lluvia y no de lágrimas. Y sólo tu eres el culpable de que hoy me sienta extrañamente bien. 

¿Quizás tenga esto algo que ver con que anoche 11 me escoltara cuando regresaba a casa? Podéis llamarme friki, orgullosa estoy de ello...



















Y para finalizar el día charlita y risas con esa otra estrella, lo que me confirma que no hay mal que por bien no venga. Hoy me alegro de que no me dieran esta guardia. Hacemos planes para la próxima y planteamos vernos fuera... Me apetece.

jueves, 18 de octubre de 2012

En la habitación



No hay manera de que vuelva ese miércoles,
tengo la sal entre los ojos mojados
Quiero que sepas que eres el culpable
de que hoy me sienta extrañamente bien
de que hoy me sienta extraña...

lunes, 8 de octubre de 2012

Un lunes nunca puede ser perfecto

... aunque lo parezca.

Me desperté con su sonido, sabiendo que eras tú el que me daba los buenos días de esa forma. Lo interpreté como una señal de que el día iba a ir bien, como tantas veces me pasa. 

Efectivamente, el día empezó bien, llamada de trabajo a media mañana que me da un pequeño respiro durante una semana y me permite estar cerca. Luego ese encuentro, tu agobio y mis ganas de abrazarte y calmarte, pero hay lugares que no son los adecuados. Aún así algo debimos dejar entrever, porque algunos notaron eso que no sé si existe entre tu y yo. Confiarme tus cosas, pedirme ayuda es otra cosa que me hace sentir que me necesitas y sabes que intento ayudarte más allá de donde llega mi mano.

Pero los lunes parece que no pueden ser perfectos, por algo no le gustan a nadie. Busco un hueco, los últimos veinte minutos, para buscarte y hacer lo que antes no pude y me quedo de piedra al llegar y verla allí. Me rondó por la mente esa posibilidad cuando vi que estaba cerca, pero no le dí más vueltas, ya me prometí no preocuparme por cosas que no sé si pasan. Y exacto, allí estaba. Me trago la rabia, intento que no se note lo que en ese momento me atraviesa desde la espalda al pecho y disimulo. No soy capaz de mirarla a la cara, creo que se me va a notar en la mirada que la echaría a patadas de nuestro lugar. 

Una sonrisa, una broma. Me haces ganar un punto frente a ella y luego le das otro a ella frente a mi. Quizás piensas que es un empate, pero yo siento que la batalla de hoy tengo que darla por perdida. Al fin y al cabo será ella la que hoy te acompañe más allá de donde descansa nuestra amarilla y quién sabe si será ella la que te de ese abrazo de calma y algo más...


Debería modificar ese último párrafo, pero no lo voy a hacer, para que al releerlo cuando pase el tiempo recordar cómo me haces cambiar de ánimo en apenas nada. En el tiempo que ha pasado desde que lo escribí y ahora que estoy a punto de publicarlo me buscas, aunque sólo sea ese mensaje dejando caer que necesitas hablarme. Se me hacen eternos los minutos hasta que decido llamarte y darte con la voz ese abrazo que sé que me pides sin hablar. ¿O querías que supiera que ella no está?

lunes, 20 de agosto de 2012

Y para despedir...

Dos entradas el mismo día, si, pero no podía irme sin dejar constancia de la despedida que he tenido hoy. Llámalo casualidad, destino, magia, tontería...

No era un buen día hoy, aún no lo es, pero todas os habéis cruzado en mi tarde. En apenas media hora todas me habéis sacado una sonrisa y sé que cuando vuelva nos volveremos a encontrar. 

10 haciendo la compra para la noche que está por venir, 11 en plena acción, 20 ya en reposo y 80 bajo una buena ducha. 

Son seis días que os voy a echar de menos, a unas más que a otras, a unos más que a otros. Y tú, tu tienes mis lágrimas en los bolsillos