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martes, 14 de enero de 2014

Teoría de la relatividad


El tiempo es relativo

      Miro hacia atrás, justo un año y veo como han cambiado las cosas. Parece que era ayer cuando sonreía pensando en el fin de semana que se avecinaba, rodeada de una familia de la que empezaba a formar parte. Sonriendo de la mano de alguien que poco merecía. Ahora desde la distancia veo que ha pasado rápido este año...

       Giro la cabeza y miro adelante. Sólo dos semanas más, pero me parece que el tiempo se hace eterno. Cada día es más largo que el anterior y siento que enero jamás va a terminar. Necesito volver a mi Altair, mi estrella negra. Aunque quizás no traiga las respuestas que pido.

La distancia es relativa

       Siento como si nos separaran millones de años luz, como si fueramos estrellas de dos galaxias distantes en un universo gigantesco. Y sin embargo...

sábado, 6 de abril de 2013

19 días y 500 noches









Dos noches seguidas, dos sueños tan parecidos... Y hoy voy a encontrarme contigo.
Necesito fuerzas

viernes, 22 de marzo de 2013

AESP

Actividad Eléctrica Sin Pulso (ritmo no desfibrilable)

Sin pulso, sin fuerzas... Agotada.

Hace varios días me dijiste que cuidara lo que tenía, que lo valorara y voy a aplicarlo. Voy a cuidar la poca confianza en mi misma que tengo. Aunque tenga que tomar decisiones que me partan por la mitad. 
Ahora creo que eres tu el que no cuida lo que tiene. No creo que tenga que pagar tan caro ese error (o lo que tu me has hecho ver como un error) que cometí, no necesito que me lo reproches una vez más. Tantos planes, tantas cosas en mente me parece imposible que sólo por eso se vayan a la basura. Cada vez me convenzo más de que sólo es una excusa, para tapar otras tantas cosas y hacer que sea yo la que me sienta culpable de que esto haya entrado en este coma irreversible. 

Rabia, impotencia, vergüenza. Dolor. Tantas cosas que dejé de lado, tantas personas que alejé de m i y al final para nada. Y es que en este momento de lucidez ni yo misma entiendo cómo he sido capaz de justificarte en tantas ocasiones, echándome la culpa a mi misma y sintiéndome cada vez más inferior. Todo lo que aprendí lo olvidé por ti. En algún momento dejé de ser yo para intentar convertirme en lo que tu deseabas, pero me doy cuenta de que no merece la pena. No puedo fingir quién no soy. Es cierto que hay algunas cosas que debo cambiar. Es algo que he aprendido, pero lo haré por mi misma, no por nadie. 

En el fondo me da pena, porque tu tampoco eres quién quieres ser y viendo el camino que llevas difícil lo tienes. Deja de pensar un poco en ti, dale importancia a las cosas que verdaderamente la tienen y no pidas nunca aquello que no estés dispuesto a dar. Esa ilusión que tienes, que por muchos momentos me la contagiaste y pensé que era posible, que pronto llegaría, veo que se aleja de ti, igual que lo hago yo.

Lo peor de todo es que es imposible olvidar los buenos momentos, aquellos en los que fui feliz como hacía mucho tiempo, o quizás nunca lo había sido. Al igual que es imposible borrar lo que siento por ti tan rápido como me gustaría. 

miércoles, 2 de enero de 2013

Mirando hacia atrás

Hace dos noches, mientras sonaban las 12, deseé que al acabar el sonido de las campanas no empezara un nuevo año, sino que el reloj volviera a llevarnos al 1 de enero de este 2012. Pienso que al acabar cada año deberíamos tener esa opción. Elegir pasar al siguiente o volver al principio del año que termina, para hacer las cosas de otra manera, o simplemente, volver a vivir esos momentos en los que rozas la felicidad plena. Yo sin dudarlo hubiera elegido volver a vivir este año.

No me arrepiento de nada, pero sí que cambiaría algunas cosas. Para empezar intentaría hacer lo imposible por mantener cerca a aquellos que fueron importantes en mi 2011 y que en este año, por motivos profesionales o personales han tenido que alejarse un poco, como mis "emigrantes", que se fueron a otras amarillas... 

No cambiaría la oportunidad que me dio el trabajo de sentirme integrada como una más en un equipo, con mi gente del CS, por los ratitos que sigo compartiendo con ellos a pesar de ya no trabajar allí. Mis niñas, mis marys, porque aunque seamos tan diferentes tenemos algo que nos une y que aún no sé lo que es. Trabajar con ellas es un mundo aparte, da igual la carga de trabajo, el cansancio o las guardias de 24h. 

A los que han llegado en 2012, sobre todo mi psicólogo de cabecera, que me intenta inculcar que mis errores serán mis aciertos, aunque le haga poco caso, y una persona a la que ya considero amiga, a pesar de habernos visto en contadas ocasiones. La que marca el camino de las estrellas. Quiero que 2013 me de la oportunidad de seguir conociéndola.

Y si volviese el 2012, cuando llegue abril aprovecharía la oportunidad que un dia me dio y dejé escapar. Seguro que todo hubiera sido muy diferente, quizás ella y yo hubiesemos intercambiado los papeles. O que simplemente funcionara y ahorrarnos excusas, malentendidos y no tener que ocultarlo. Aún no sé que va a pasar, mil opiniones que tengo en mente, mil consejos más, mil miedos, mil "telodije", pero un sentimiento que me impide cerrar esta página. Ahora mismo pienso que debo protegerme, no dejarme llevar y mantener el lugar que tengo. Y quizás es mejor alejarme un poco más, para ralentizar o incluso olvidar lo que empiezo a sentir y que sea él el que decida si vale la pena intentarlo y cambiar o dejarme escapar. 

Tú, que también has marcado el 2012, que me has enseñado a respetarme a mi misma, aunque estas últimas semanas tus palabras hayan sido duras. Sé que te importo y que lo haces por mi bien. Ojalá me hubiera dado cuenta antes de que lo mejor que podemos tener es lo que tenemos ahora. Yo también te aprecio y sabes que siempre te tendré ese cariño especial que me tienes tu a mi. 

Y si algo ha marcado 2012 han sido mis TES, unos más que otros, he conocido a tantos, quejas de casi ninguno, buenas palabras a casi todos. Los que emigraron y me siguen debiendo algo... ejem. Mi peque que también emigró. Los primeros con los que trabajé en la calle y que seguimos teniendo una cena pendiente para cuando coincidamos en una guardia. Los que sólo me cruzo de vez en cuando y me tratan como una mas. Mi psicólogo, que en ocasiones me intimida, jijijiji. Tú. Él...

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Escribo por no pensar

Escribir por no pensar, pero terminar escribiendo sobre lo que no quiero pensar. Yo y la pescadilla que se muerde la cola.

19, un mes. Y no lo estoy celebrando. Cada día un poco más oficial, poco a poco va conociendo más de mi, voy dejando ver sentimientos y voy conociendo un poco más de él. Quizás un mes le ha dado tiempo a pensar, a valorar lo que siente y a tomar una decisión. En ello está ahora mismo, mientras yo escribo. Decisión que tomó mucho antes de ese 19, pero donde no estaba yo, donde dejó una puerta abierta, por la que se colaron las ilusiones de ella. Hoy será un día a señalar, no sé si para bien o para mal. Si cerrará definitivamente esa puerta o seré yo la que tenga que salir por ella. Quiero dejar de sentirme culpable.
Recuerdo su voz insistiendo en que confíe en mi, en que me valore, que no soy inferior a nadie. Que soy yo el presente. Pero imposible ignorar al pequeño diablillo que se asoma por detrás de mi oreja izquierda. Y con él viene el miedo, miedo a dejarme llevar y sentir sin que sientan, como otras veces.

Un día que pudo terminar con una sonrisa como tantas otras veces lo ha hecho tras pasar un rato contigo, por quién empecé este blog. Hoy ha sido un día de esos que hubiese enmarcado hace meses. Almuerzo contigo, y te tumbas a descansar sobre mis piernas, mientras te acaricio para que duermas. Pero ya no me tiemblan las manos al hacerlo, ni deseo ir más allá de tu cuello. Nadie entenderá nunca lo que tenemos, sólo tu y yo, sólo pizzigato y la gata de cola blanca. Y no quiero renunciar a esto, porque sabes que he aprendido mucho de ti, porque tu también has aprendido de mi.

Qué fácil hubiera sido todo si desde abril hubiese aceptado esa invitación a tomar algo. Si hubiera cogido el teléfono el día que me apeteció tomarme un café con él. En ese momento estabas tu por delante, y ahora que sé lo que realmente eres para mi espero que no sea tarde. No quiero perderle, no quiero perderte a ti, que me entendáis los dos. Por pedir pediría que os diérais la oportunidad de conoceros de verdad y la posibilidad de llevaros bien, porque sería mucho más fácil... 

No pido tanto, no quiero un final feliz...

 















...sólo quiero serlo


miércoles, 12 de diciembre de 2012

Sin encontrar un orden lógico


Más de una semana sin escribir, sin contar y sigo sin saber por dónde empezar. Es tan grande el lío que tengo en la cabeza y la velocidad a la que va el pensamiento que mis dedos no saben qué escribir. Escribo y borro, intercalo una idea, vuelvo al principio y me doy cuenta que el siguiente párrafo me contradigo.

Supongo que es el reflejo de mis sentimientos, de un momento a otro no sé que siento, por quién lo siento, si debería sentirlo. Pienso que no, que mejor me quedo como estaba, que esto sólo puede traer problemas y me descubro al par de horas esperando, casi dormida en el coche, a que regrese. Tan sólo para darle un abrazo. 
Intuyo su juego a dos bandas, y se lo explico a ella, intento abrirle los ojos mientras yo cada vez los cierro más. No sé. No sé nada. Sé que ella no me miente, aunque habla con ojos de ilusión, la ilusión de que vuelva eso que perdió. Pero quien debe zanjar el tema no lo hace, y eso es lo que hace que yo mantenga este revuelo de dudas. No se lo puedo pedir, no tengo ningún derecho a hacerlo. Soy la última en entrar en esta película, donde probablemente me haya tocado hacer el peor papel. Y si le pidiera que renunciara, él también me podría pedir que renunciara yo, porque al fin de cuentas tu eres su rival, al igual que ella es la mia. No puedo pedirle que deje de tratarla como la amiga que es, sabiendo que yo no puedo renunciar a tus abrazos.

lunes, 12 de noviembre de 2012

La voz de la conciencia


En algún momento te darás cuenta que has hecho demasiado por alguien, que el siguiente paso sólo puede ser pararse. Dejarlo solo y alejarte. No es que estés renunciando o que no lo hayas intentado con suficientes fuerzas. Es que debes entender que has sobrepasado la línea de la determinación hacia la desesperación. Lo que es verdaderamente tuyo, tarde o temprano lo será, y lo que no lo es, no importa lo mucho que te esfuerces, nunca lo será.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Puedo prometer y prometo


No puedo prometerte que sea para siempre, 
pero sí que sea perfecto mientras dure.

Tampoco puedo prometerte que todo sean momentos felices, 
sé que habrá miles de momentos difíciles que superaremos juntos.

Sé que no puedo prometer cumplir todos tus sueños, 
pero te prometo que lucharé para hacerlos realidad.

Te prometo los días más hermosos,
pero también las batallas más duras
y prometo abrazarte y estar junto a ti en todas ellas.

Prometo enseñarte cada día algo nuevo,
aunque no puedo prometerte todo el tiempo del mundo.

Prometo un te quiero nuevo cada noche,
ser la persona que más te quiera y
nunca olvidarte.

No puedo asegurarte un mañana, 
pero sí te aseguro un hoy.

No puedo prometerte estrellas,
pero sí contemplarlas contigo.

Sé que no soy perfecta, 
pero sé que puedo hacerte feliz. 
 

lunes, 29 de octubre de 2012

Y puede ir a peor

Al final mira como acaba el día. Con una rabia y un cabreo monumental. Y eso que la tarde empezó dándome una sorpresa, poder volver a trabajar aquí, en nuestro lugar. Pero no, falsa alarma y yo de nuevo a unos kilómetros. Vale, me convenzo de que no pasa nada y que será una tarde igual que otras.

Pero no, me adelantas y lo veo venir de frente, freno, grito y me quedo temblando por lo que pudo haber pasado, a ti, a nuestra amarilla. Mala señal. 

Y exactamente, a partir de ahí todo a peor. Esa carta que firmas, que es un paso para ti, pero que te alejará de mi. ¿Cuándo? ¿Cuánto tiempo me queda? Me agobio, sé que cada vez tengo menos tiempo, que nuestras tardes se acabarán antes de que pueda darme cuenta. No quiero. Esto no va a ser lo mismo sin ti. Yo no voy a ser la misma.

Tengo que empezar a reaccionar. Te espero a la salida y mientras llegas recibo otra noticia. Esa guardia que llevo semanas esperando no es para mi, con lo que los planes de cena y de disfrutar el saliente contigo se van por el desagüe. Y lo peor es quién va a hacerla... Ella, no podía ser otra, no hay más gente, no. Y lo sabía, sabía que yo quería esa guardia. Ya veo que puedo ir despidiéndome de todos los contratos de esta zona porque me lo va a poner difícil. Con esta rabia sólo deseo que esa mañana de saliente nuestra amarilla esté bien lejos. 

Se hace la hora y llegas, pero la rabia me consume las fuerzas y no soy capaz de cruzar contigo más que tonterías. La compañía tampoco lo permite y casi que lo agradezco, porque sé que si estamos solos voy a reventar y tendría mucho que explicar. 

Como era poco llego a casa, repaso mail, redes... y ahí estás, ahí está. Ya sé que muchas veces sufrimos más por lo que creemos que pasa que por lo que en realidad sucede, pero tanta casualidad me toca un poco la moral. Y para rematar, me ignoras. ¿Qué pasa? ¿Hoy es uno de esos días que te importo una mierda? 

Mañana será otro día, pero sé que puede ir a peor. Quiero estar aquí ese dia, aunque signifique no tener trabajo. Quiero jugar mis cartas. Quiero que hablemos, que aclaremos o que termine más liada de lo que ya estoy. Pero es que no me queda tiempo...

jueves, 18 de octubre de 2012

Felicidades

Un añito hace hoy de un día que quedó marcado en el calendario, tanto para mi como para ti. El aniversario de esos cambios profesionales para ambos. 

Tu cambiaste tu asiento y ahora eres el que guía mi cometa en su órbita, uno de los mejores que conozco.
Y yo empecé ese contrato que considero el mejor de los cinco años que llevo en este mundo. Me enseñó a valorarme como profesional, me explicó el significado de la palabra compañerismo, me permitió estar cerca de ti para seguir conociéndote y trabajar más de una vez codo con codo y del que me llevo grandes amigos y mejores recuerdos.

Y como todo aniversario pediré deseos al soplar las velas. Para ti pido que sea el primero de muchos, que consigas todo lo que te propones, aunque eso suponga que cambies de cometa, tenerte más lejos y visto lo visto, que esto quede en nada. Suerte con ese otro proyecto. Y para mi pido volver, aunque es prácticamente imposible, seguir encontrando grandes compañeros allá donde me lleven los contratos y que sea donde sea volvamos a trabajar juntos.

Esos son mis deseos profesionales, los personales se los pediré a la estrella que se cruce en mi camino hoy...