Mostrando entradas con la etiqueta arriba y abajo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta arriba y abajo. Mostrar todas las entradas

martes, 14 de enero de 2014

Teoría de la relatividad


El tiempo es relativo

      Miro hacia atrás, justo un año y veo como han cambiado las cosas. Parece que era ayer cuando sonreía pensando en el fin de semana que se avecinaba, rodeada de una familia de la que empezaba a formar parte. Sonriendo de la mano de alguien que poco merecía. Ahora desde la distancia veo que ha pasado rápido este año...

       Giro la cabeza y miro adelante. Sólo dos semanas más, pero me parece que el tiempo se hace eterno. Cada día es más largo que el anterior y siento que enero jamás va a terminar. Necesito volver a mi Altair, mi estrella negra. Aunque quizás no traiga las respuestas que pido.

La distancia es relativa

       Siento como si nos separaran millones de años luz, como si fueramos estrellas de dos galaxias distantes en un universo gigantesco. Y sin embargo...

viernes, 6 de septiembre de 2013

Septiembre de nuevo


     
       No puedo dormir. Llevo casi una hora en la cama y no paro de dar vueltas. Será septiembre, que con cada dia me ha dejado una mala noticia, un problema, una decepción, o será que tengo los pies frios. Me levanto con el resplandor de la mesilla de noche y 40 minutos después regreso del balcón, descalza, en camiseta y pantalón corto, despeinada por la brisa y no solo con los pies helados. 

         Hay cosas que siguen igual, gente que sin quererlo te saca una sonrisa cuando más lo necesitas. Una sonrisa cálida que me ayuda a conciliar el sueño...

jueves, 14 de marzo de 2013

En las duras y en las maduras

Ommmm... 

Respirar hondo, limpiarme las lágrimas que no quiero que veas y coger fuerzas. Me toca mantener la calma y ser un apoyo, aunque muchas veces no sepa como hacerlo. 

No han sido unas semanas fáciles, ni todo lo felices que quizás podrían ser. Marzo nos ha puesto este reto, nos está probando y vamos a ganarle, ya lo verás. Aunque me cueste intento ser yo ahora la fuerte, tirar de ti, animarte y cuidarte. No es fácil, nos ha pillado esto muy pronto, cuando casi estoy empezando a saber llevarte, cuando empiezo a comprender el porqué de esa forma de encerrarte en ti cuando no estás bien, ese agobio. En muchos momentos siento pura impotencia, ojalá pudiera tener la solución a todos tus problemas, pero lo único que puedo hacer es estar a tu lado para enfrentarlos. Poco a poco, uno a uno. Sabes que tienes mi ayuda, aunque no estás acostumbrado, ya lo sé. También sé que hay momentos en los que es mejor no decir nada y dejarte en tu mundo, pero me cuesta, porque me duele verte mal y no poder hacer nada. 

Sé lo que quiero y lo que me importa y tu sabes que aquí estoy, en las buenas y en las malas. Gracias por dejarme ser tu apoyo, yo voy aprendiendo la forma de serlo...


lunes, 25 de febrero de 2013

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Escribo por no pensar

Escribir por no pensar, pero terminar escribiendo sobre lo que no quiero pensar. Yo y la pescadilla que se muerde la cola.

19, un mes. Y no lo estoy celebrando. Cada día un poco más oficial, poco a poco va conociendo más de mi, voy dejando ver sentimientos y voy conociendo un poco más de él. Quizás un mes le ha dado tiempo a pensar, a valorar lo que siente y a tomar una decisión. En ello está ahora mismo, mientras yo escribo. Decisión que tomó mucho antes de ese 19, pero donde no estaba yo, donde dejó una puerta abierta, por la que se colaron las ilusiones de ella. Hoy será un día a señalar, no sé si para bien o para mal. Si cerrará definitivamente esa puerta o seré yo la que tenga que salir por ella. Quiero dejar de sentirme culpable.
Recuerdo su voz insistiendo en que confíe en mi, en que me valore, que no soy inferior a nadie. Que soy yo el presente. Pero imposible ignorar al pequeño diablillo que se asoma por detrás de mi oreja izquierda. Y con él viene el miedo, miedo a dejarme llevar y sentir sin que sientan, como otras veces.

Un día que pudo terminar con una sonrisa como tantas otras veces lo ha hecho tras pasar un rato contigo, por quién empecé este blog. Hoy ha sido un día de esos que hubiese enmarcado hace meses. Almuerzo contigo, y te tumbas a descansar sobre mis piernas, mientras te acaricio para que duermas. Pero ya no me tiemblan las manos al hacerlo, ni deseo ir más allá de tu cuello. Nadie entenderá nunca lo que tenemos, sólo tu y yo, sólo pizzigato y la gata de cola blanca. Y no quiero renunciar a esto, porque sabes que he aprendido mucho de ti, porque tu también has aprendido de mi.

Qué fácil hubiera sido todo si desde abril hubiese aceptado esa invitación a tomar algo. Si hubiera cogido el teléfono el día que me apeteció tomarme un café con él. En ese momento estabas tu por delante, y ahora que sé lo que realmente eres para mi espero que no sea tarde. No quiero perderle, no quiero perderte a ti, que me entendáis los dos. Por pedir pediría que os diérais la oportunidad de conoceros de verdad y la posibilidad de llevaros bien, porque sería mucho más fácil... 

No pido tanto, no quiero un final feliz...

 















...sólo quiero serlo


lunes, 12 de noviembre de 2012

La voz de la conciencia


En algún momento te darás cuenta que has hecho demasiado por alguien, que el siguiente paso sólo puede ser pararse. Dejarlo solo y alejarte. No es que estés renunciando o que no lo hayas intentado con suficientes fuerzas. Es que debes entender que has sobrepasado la línea de la determinación hacia la desesperación. Lo que es verdaderamente tuyo, tarde o temprano lo será, y lo que no lo es, no importa lo mucho que te esfuerces, nunca lo será.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Dejándolas pasar

Parezco idiota dejando pasar todas las oportunidades que se me van presentando. 

No tuve suficiente valor, caradura o como quieras llamarlo para conseguir ese número de teléfono el viernes. Y la cara que se me queda al darme cuenta ayer de que este viernes estaremos los mismos, como si el destino me diera una segunda oportunidad de hacerlo.
Y lo necesito, quizás con eso tenga motivos para olvidar esto que empieza a hacerme daño. Alguien que me aleje un poco de tí, porque yo sola no puedo. 

Y no puedo porque no te entiendo, no sé si tu mismo te entiendes. No entiendo lo que pasa por tu mente, por tus ventrículos. Hay días que siento que me necesitas casi tanto como yo a ti. Esos abrazos que me robas en el ascensor, esa insistencia en que pase tanto tiempo contigo, no dejarme ir... ¿Y luego qué? Días enteros que parece que ni siquiera sabes que existo. Hay quien dice que tienes miedo. ¿Miedo? No sé si tener miedo yo de que tú lo tengas.

Ahora tres días por delante con sus correspondientes oportunidades. Quiero aprovecharlas todas, vernos más allá de esa esquina, quitarte el peso que tantos días de esfuerzo ha puesto en tu espalda, abrazarte y cerrar los ojos. Y para empezar tengo que buscar la forma de tener unos minutos contigo esta tarde.

lunes, 8 de octubre de 2012

Un lunes nunca puede ser perfecto

... aunque lo parezca.

Me desperté con su sonido, sabiendo que eras tú el que me daba los buenos días de esa forma. Lo interpreté como una señal de que el día iba a ir bien, como tantas veces me pasa. 

Efectivamente, el día empezó bien, llamada de trabajo a media mañana que me da un pequeño respiro durante una semana y me permite estar cerca. Luego ese encuentro, tu agobio y mis ganas de abrazarte y calmarte, pero hay lugares que no son los adecuados. Aún así algo debimos dejar entrever, porque algunos notaron eso que no sé si existe entre tu y yo. Confiarme tus cosas, pedirme ayuda es otra cosa que me hace sentir que me necesitas y sabes que intento ayudarte más allá de donde llega mi mano.

Pero los lunes parece que no pueden ser perfectos, por algo no le gustan a nadie. Busco un hueco, los últimos veinte minutos, para buscarte y hacer lo que antes no pude y me quedo de piedra al llegar y verla allí. Me rondó por la mente esa posibilidad cuando vi que estaba cerca, pero no le dí más vueltas, ya me prometí no preocuparme por cosas que no sé si pasan. Y exacto, allí estaba. Me trago la rabia, intento que no se note lo que en ese momento me atraviesa desde la espalda al pecho y disimulo. No soy capaz de mirarla a la cara, creo que se me va a notar en la mirada que la echaría a patadas de nuestro lugar. 

Una sonrisa, una broma. Me haces ganar un punto frente a ella y luego le das otro a ella frente a mi. Quizás piensas que es un empate, pero yo siento que la batalla de hoy tengo que darla por perdida. Al fin y al cabo será ella la que hoy te acompañe más allá de donde descansa nuestra amarilla y quién sabe si será ella la que te de ese abrazo de calma y algo más...


Debería modificar ese último párrafo, pero no lo voy a hacer, para que al releerlo cuando pase el tiempo recordar cómo me haces cambiar de ánimo en apenas nada. En el tiempo que ha pasado desde que lo escribí y ahora que estoy a punto de publicarlo me buscas, aunque sólo sea ese mensaje dejando caer que necesitas hablarme. Se me hacen eternos los minutos hasta que decido llamarte y darte con la voz ese abrazo que sé que me pides sin hablar. ¿O querías que supiera que ella no está?

domingo, 16 de septiembre de 2012

No se alinearon los planetas

No pudo ser, tendré que seguir esperando. 

Ayer era uno de los días en los que los astros podían alinearse, pero todo salió al revés. Yo y mi circunstancia, tu y las extras. Apenas cinco segundos nos cruzamos en aquella rotonda, pero sólo pude intuirte. Y caí en la cuenta que ayer hacía un mes...

miércoles, 15 de agosto de 2012

Oasis en el desierto

13 de Agosto... Mal día, supersticiones a parte. Pero me conoces y sabes que no estaba bien, viste por primera vez mis lágrimas y me tendiste la mano. Mejor en otro momento, te agradezco la preocupación y es un punto a mi favor, incluso diría que ese mosqueo pseudoceloso me da otro punto, pero con ella allí mejor dejar la partida en tablas. 

14 de Agosto...  Un abrazo, no importa donde quede amarilla, pero me lo das. Sabes que lo necesitaba. Hoy el día parece que va mejor, además esa casualidad de encontrarme con Ele, un par de besos después de tanto tiempo. Definitivamente, podría ser. Una mañana como hace tiempo que no la tenía, una mañana de las que imagino. Sólo faltó quedarme a comer, pero no se puede tener todo

15 de Augusto... Lluvia en medio del verano, un oasis a mitad del desierto. No había mejor momento para esto que en medio de esta semana. Gracias por convertirme en gigante de este modo, cuando más lo necesitaba. Sabes que queda pendiente otra ronda, eso si... primero la obligación y el deber es amarillo.




Huele como si estuvieras a mi lado, seré yo?



sábado, 11 de agosto de 2012

Jueves

Jueves de manos inquietas y exploradoras. Jueves que dejan sabor a miel en los labios para hacer más llevadero el fin de semana... ¿Y el próximo? Pocas esperanzas de que esta racha continúe. 
Por delante la semana que más he temido, ella un poco más cerca y yo de manos atadas. Pero tengo fuerzas, porque esa advertencia significa que has pensado en ello y es más de lo que yo esperaba. Y sé que si pasa me complicaré la vida, pero merezco intentarlo.

No me hagas cambiar de opinión el lunes, por favor...

viernes, 29 de junio de 2012

Reloj de arena



Aún sonriendo por el día de ayer, siento que se me va a hacer muy largo este tiempo que tendré que esperar. Sin embargo, pienso en lo que se avecina y me alivia saber que no estarás, que tendré tiempo de asimilar que tenemos compañía antes de que regreses y se me venga el mundo arriba. Se me hace un nudo en la garganta y se me nubla la vista

Vuelvo a sonreir pensando que quizás mañana, y se me encoge el estómago por si se vuelve a romper la ilusión una vez más. ¿La definitiva? Y vuelve el nudo en la garganta...

¿Cómo se puede querer adelantar el tiempo y retrasarlo a la vez? Si mi reloj fuera de arena no sé cuántas veces le hubiese dado la vuelta hoy


Lo único que tengo claro hoy es que te voy a echar de menos