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sábado, 30 de marzo de 2013
Por mucho que me lo repita
Después de varios días bien, que ni yo pensé que me sería tan fácil, hoy vuelvo a tener ese malestar en el estómago, ese nudo en la garganta y unas cuantas lágrimas que me mojan los ojos cuando recuerdo.
No vale la pena, me repito. Pero no puedo evitar que siga doliendo, no sé si me duele más el haber terminado con esa historia o darme cuenta de que pocas cosas eran de verdad. Y hoy sólo pienso en el silencio que guardan ciertas personas, el daño que hace... No tengo derecho a replicar ni a quejarme, al fin y al cabo sólo pagan con la misma moneda. Eso sí, demuestran que los buenos no son tan buenos, que hacen lo mismo que critican en cuanto tienen la ocasión. Contengo el impulso de coger el coche y acercarme, tan sólo a comprobar que hoy está más cerca. Pero, ¿para qué? ¿para hacerme más daño yo misma?
No vale la pena ni pensar en eso, me lo vuelvo a repetir otra vez, como si mi neurona fuera a hacer caso...
miércoles, 12 de diciembre de 2012
Sin encontrar un orden lógico
Más de una semana sin escribir, sin contar y sigo sin saber por dónde empezar. Es tan grande el lío que tengo en la cabeza y la velocidad a la que va el pensamiento que mis dedos no saben qué escribir. Escribo y borro, intercalo una idea, vuelvo al principio y me doy cuenta que el siguiente párrafo me contradigo.
Supongo que es el reflejo de mis sentimientos, de un momento a otro no sé que siento, por quién lo siento, si debería sentirlo. Pienso que no, que mejor me quedo como estaba, que esto sólo puede traer problemas y me descubro al par de horas esperando, casi dormida en el coche, a que regrese. Tan sólo para darle un abrazo.
Intuyo su juego a dos bandas, y se lo explico a ella, intento abrirle los ojos mientras yo cada vez los cierro más. No sé. No sé nada. Sé que ella no me miente, aunque habla con ojos de ilusión, la ilusión de que vuelva eso que perdió. Pero quien debe zanjar el tema no lo hace, y eso es lo que hace que yo mantenga este revuelo de dudas. No se lo puedo pedir, no tengo ningún derecho a hacerlo. Soy la última en entrar en esta película, donde probablemente me haya tocado hacer el peor papel. Y si le pidiera que renunciara, él también me podría pedir que renunciara yo, porque al fin de cuentas tu eres su rival, al igual que ella es la mia. No puedo pedirle que deje de tratarla como la amiga que es, sabiendo que yo no puedo renunciar a tus abrazos.
lunes, 29 de octubre de 2012
Y puede ir a peor
Al final mira como acaba el día. Con una rabia y un cabreo monumental. Y eso que la tarde empezó dándome una sorpresa, poder volver a trabajar aquí, en nuestro lugar. Pero no, falsa alarma y yo de nuevo a unos kilómetros. Vale, me convenzo de que no pasa nada y que será una tarde igual que otras.
Pero no, me adelantas y lo veo venir de frente, freno, grito y me quedo temblando por lo que pudo haber pasado, a ti, a nuestra amarilla. Mala señal.
Y exactamente, a partir de ahí todo a peor. Esa carta que firmas, que es un paso para ti, pero que te alejará de mi. ¿Cuándo? ¿Cuánto tiempo me queda? Me agobio, sé que cada vez tengo menos tiempo, que nuestras tardes se acabarán antes de que pueda darme cuenta. No quiero. Esto no va a ser lo mismo sin ti. Yo no voy a ser la misma.
Tengo que empezar a reaccionar. Te espero a la salida y mientras llegas recibo otra noticia. Esa guardia que llevo semanas esperando no es para mi, con lo que los planes de cena y de disfrutar el saliente contigo se van por el desagüe. Y lo peor es quién va a hacerla... Ella, no podía ser otra, no hay más gente, no. Y lo sabía, sabía que yo quería esa guardia. Ya veo que puedo ir despidiéndome de todos los contratos de esta zona porque me lo va a poner difícil. Con esta rabia sólo deseo que esa mañana de saliente nuestra amarilla esté bien lejos.
Se hace la hora y llegas, pero la rabia me consume las fuerzas y no soy capaz de cruzar contigo más que tonterías. La compañía tampoco lo permite y casi que lo agradezco, porque sé que si estamos solos voy a reventar y tendría mucho que explicar.
Como era poco llego a casa, repaso mail, redes... y ahí estás, ahí está. Ya sé que muchas veces sufrimos más por lo que creemos que pasa que por lo que en realidad sucede, pero tanta casualidad me toca un poco la moral. Y para rematar, me ignoras. ¿Qué pasa? ¿Hoy es uno de esos días que te importo una mierda?
Mañana será otro día, pero sé que puede ir a peor. Quiero estar aquí ese dia, aunque signifique no tener trabajo. Quiero jugar mis cartas. Quiero que hablemos, que aclaremos o que termine más liada de lo que ya estoy. Pero es que no me queda tiempo...
Pero no, me adelantas y lo veo venir de frente, freno, grito y me quedo temblando por lo que pudo haber pasado, a ti, a nuestra amarilla. Mala señal.
Y exactamente, a partir de ahí todo a peor. Esa carta que firmas, que es un paso para ti, pero que te alejará de mi. ¿Cuándo? ¿Cuánto tiempo me queda? Me agobio, sé que cada vez tengo menos tiempo, que nuestras tardes se acabarán antes de que pueda darme cuenta. No quiero. Esto no va a ser lo mismo sin ti. Yo no voy a ser la misma.
Tengo que empezar a reaccionar. Te espero a la salida y mientras llegas recibo otra noticia. Esa guardia que llevo semanas esperando no es para mi, con lo que los planes de cena y de disfrutar el saliente contigo se van por el desagüe. Y lo peor es quién va a hacerla... Ella, no podía ser otra, no hay más gente, no. Y lo sabía, sabía que yo quería esa guardia. Ya veo que puedo ir despidiéndome de todos los contratos de esta zona porque me lo va a poner difícil. Con esta rabia sólo deseo que esa mañana de saliente nuestra amarilla esté bien lejos.
Se hace la hora y llegas, pero la rabia me consume las fuerzas y no soy capaz de cruzar contigo más que tonterías. La compañía tampoco lo permite y casi que lo agradezco, porque sé que si estamos solos voy a reventar y tendría mucho que explicar.
Como era poco llego a casa, repaso mail, redes... y ahí estás, ahí está. Ya sé que muchas veces sufrimos más por lo que creemos que pasa que por lo que en realidad sucede, pero tanta casualidad me toca un poco la moral. Y para rematar, me ignoras. ¿Qué pasa? ¿Hoy es uno de esos días que te importo una mierda?
Mañana será otro día, pero sé que puede ir a peor. Quiero estar aquí ese dia, aunque signifique no tener trabajo. Quiero jugar mis cartas. Quiero que hablemos, que aclaremos o que termine más liada de lo que ya estoy. Pero es que no me queda tiempo...
lunes, 8 de octubre de 2012
Un lunes nunca puede ser perfecto
... aunque lo parezca.
Me desperté con su sonido, sabiendo que eras tú el que me daba los buenos días de esa forma. Lo interpreté como una señal de que el día iba a ir bien, como tantas veces me pasa.
Efectivamente, el día empezó bien, llamada de trabajo a media mañana que me da un pequeño respiro durante una semana y me permite estar cerca. Luego ese encuentro, tu agobio y mis ganas de abrazarte y calmarte, pero hay lugares que no son los adecuados. Aún así algo debimos dejar entrever, porque algunos notaron eso que no sé si existe entre tu y yo. Confiarme tus cosas, pedirme ayuda es otra cosa que me hace sentir que me necesitas y sabes que intento ayudarte más allá de donde llega mi mano.
Pero los lunes parece que no pueden ser perfectos, por algo no le gustan a nadie. Busco un hueco, los últimos veinte minutos, para buscarte y hacer lo que antes no pude y me quedo de piedra al llegar y verla allí. Me rondó por la mente esa posibilidad cuando vi que estaba cerca, pero no le dí más vueltas, ya me prometí no preocuparme por cosas que no sé si pasan. Y exacto, allí estaba. Me trago la rabia, intento que no se note lo que en ese momento me atraviesa desde la espalda al pecho y disimulo. No soy capaz de mirarla a la cara, creo que se me va a notar en la mirada que la echaría a patadas de nuestro lugar.
Una sonrisa, una broma. Me haces ganar un punto frente a ella y luego le das otro a ella frente a mi. Quizás piensas que es un empate, pero yo siento que la batalla de hoy tengo que darla por perdida. Al fin y al cabo será ella la que hoy te acompañe más allá de donde descansa nuestra amarilla y quién sabe si será ella la que te de ese abrazo de calma y algo más...
Debería modificar ese último párrafo, pero no lo voy a hacer, para que al releerlo cuando pase el tiempo recordar cómo me haces cambiar de ánimo en apenas nada. En el tiempo que ha pasado desde que lo escribí y ahora que estoy a punto de publicarlo me buscas, aunque sólo sea ese mensaje dejando caer que necesitas hablarme. Se me hacen eternos los minutos hasta que decido llamarte y darte con la voz ese abrazo que sé que me pides sin hablar. ¿O querías que supiera que ella no está?
Me desperté con su sonido, sabiendo que eras tú el que me daba los buenos días de esa forma. Lo interpreté como una señal de que el día iba a ir bien, como tantas veces me pasa.
Efectivamente, el día empezó bien, llamada de trabajo a media mañana que me da un pequeño respiro durante una semana y me permite estar cerca. Luego ese encuentro, tu agobio y mis ganas de abrazarte y calmarte, pero hay lugares que no son los adecuados. Aún así algo debimos dejar entrever, porque algunos notaron eso que no sé si existe entre tu y yo. Confiarme tus cosas, pedirme ayuda es otra cosa que me hace sentir que me necesitas y sabes que intento ayudarte más allá de donde llega mi mano.
Pero los lunes parece que no pueden ser perfectos, por algo no le gustan a nadie. Busco un hueco, los últimos veinte minutos, para buscarte y hacer lo que antes no pude y me quedo de piedra al llegar y verla allí. Me rondó por la mente esa posibilidad cuando vi que estaba cerca, pero no le dí más vueltas, ya me prometí no preocuparme por cosas que no sé si pasan. Y exacto, allí estaba. Me trago la rabia, intento que no se note lo que en ese momento me atraviesa desde la espalda al pecho y disimulo. No soy capaz de mirarla a la cara, creo que se me va a notar en la mirada que la echaría a patadas de nuestro lugar.
Una sonrisa, una broma. Me haces ganar un punto frente a ella y luego le das otro a ella frente a mi. Quizás piensas que es un empate, pero yo siento que la batalla de hoy tengo que darla por perdida. Al fin y al cabo será ella la que hoy te acompañe más allá de donde descansa nuestra amarilla y quién sabe si será ella la que te de ese abrazo de calma y algo más...
Debería modificar ese último párrafo, pero no lo voy a hacer, para que al releerlo cuando pase el tiempo recordar cómo me haces cambiar de ánimo en apenas nada. En el tiempo que ha pasado desde que lo escribí y ahora que estoy a punto de publicarlo me buscas, aunque sólo sea ese mensaje dejando caer que necesitas hablarme. Se me hacen eternos los minutos hasta que decido llamarte y darte con la voz ese abrazo que sé que me pides sin hablar. ¿O querías que supiera que ella no está?
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jueves, 6 de septiembre de 2012
Buenos días, por última vez
07:58 - Buenos días por última vez neno. Ya no me volveré a cruzar contigo hasta no sé cuando y se me derrama una lágrima. A ella la seguiré viendo unos días más, pero no me dirá nada especial. Casi un mes sintiendo que 20 no está completa.
Quiero estar rendida y muriéndome por el mismo motivo que tu lo estás hoy... Pero no, me muero por no haber sido yo y porque hoy nos despediremos y pasará Septiembre sin traer lo que un día prometió. Me das las gracias y me sacas una sonrisa cuando me llamas amor, aunque sé que hoy es sólo una palabra, sin contenido.
Pero voy cambiando, me abrazo al fallo y me pongo pequeñas metas para hacerlo más llevadero. ¿9, 16, 25 días? No lo sé, pero sólo pido que pasen rápido y que recuerdes que estoy aquí.
Quiero estar rendida y muriéndome por el mismo motivo que tu lo estás hoy... Pero no, me muero por no haber sido yo y porque hoy nos despediremos y pasará Septiembre sin traer lo que un día prometió. Me das las gracias y me sacas una sonrisa cuando me llamas amor, aunque sé que hoy es sólo una palabra, sin contenido.
Pero voy cambiando, me abrazo al fallo y me pongo pequeñas metas para hacerlo más llevadero. ¿9, 16, 25 días? No lo sé, pero sólo pido que pasen rápido y que recuerdes que estoy aquí.
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martes, 4 de septiembre de 2012
Anhedonia
No tengo fuerzas para escribir lo que pensaba, estoy en proceso de digerir lo que ha pasado estos dias. Esos besos que no son tuyos, y esos besos tuyos que no son míos. Y ha llegado septiembre... no sé si para algo o sólo para recordarme que no soy capaz de conseguirlo.
Asi que hoy me limito a dejar aquí algo que he leído y me apetece compartir:
DEBO CONFESAR QUE: Que yo también tengo un amor inolvidable y un secreto inconfesable... Que en mi mente planeo conversaciones que nunca se van a llevar a cabo... Que odio pelearme por una ESTUPIDEZ con alguien que realmente ME IMPORTA... Que detesto cuando me dicen "TE EXTRAÑO" y no hacen nada para verme... Que a mí también se me paró el corazón con el "¿te puedo hacer una pregunta?". Que yo también tuve un nudo en la garganta cuando me enteré de algo y tuve que fingir que todo estaba bien... Que yo también tuve un ataque de sinceridad y luego pensé: ¿¿para qué lo dije?? Que odio irme temprano de un lugar y que después me digan TE PERDISTE LO MEJOR!! Que me di cuenta que estoy esperando algo que nunca va a suceder... Que me encanta cuando una canción me hace RECORDAR como si estuviera viviendo ese momento inolvidable nuevamente. Que PREFIERO estar loca y SER FELIZ que ser normal y amargada. Que ME GUSTA oír las mentiras cuando SÉ TODA LA VERDAD... Que Con MÚSICA: HE BAILADO, HE LLORADO, HE REÍDO, HE RECORDADO,HE BESADO y HE AMADO... Pero ante todo... debo confesar que... LO PASADO... LO VOLVERÍA A HACER!
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y ahora?
sábado, 11 de agosto de 2012
Jueves
Jueves de manos inquietas y exploradoras. Jueves que dejan sabor a miel en los labios para hacer más llevadero el fin de semana... ¿Y el próximo? Pocas esperanzas de que esta racha continúe.
Por delante la semana que más he temido, ella un poco más cerca y yo de manos atadas. Pero tengo fuerzas, porque esa advertencia significa que has pensado en ello y es más de lo que yo esperaba. Y sé que si pasa me complicaré la vida, pero merezco intentarlo.
No me hagas cambiar de opinión el lunes, por favor...
Por delante la semana que más he temido, ella un poco más cerca y yo de manos atadas. Pero tengo fuerzas, porque esa advertencia significa que has pensado en ello y es más de lo que yo esperaba. Y sé que si pasa me complicaré la vida, pero merezco intentarlo.
No me hagas cambiar de opinión el lunes, por favor...
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lunes, 2 de julio de 2012
Un empujón
Esperaba que hoy fuera peor día, pero he podido llevarlo bien.
He mantenido la compostura y la frente alta al verla llegar. Nos hemos saludado y todo sigue como hace un año, sólo que ahora, sin que ella lo sepa, sé sus motivos.
Se reparten los destinos y a la vez que provoca desilusión en ella, provoca alivio en mí. No estará, por lo menos no tanto tiempo... Una buena noticia dentro de este caos que me espera.
Y he pensado que no debo compararme, que no soy inferior a nadie. Tu mismo me lo dices. Y empiezo a creérmelo. Eso me anima y me motiva a seguir intentándolo, a seguir consiguiendo ser quien yo quiero. Me costará, pero es un largo camino del que ya he recorrido una parte y no voy a pararme. Ni pararé de luchar por eso que me hace sonreír.
En resumen, buena mañana. Queda aún la tarde, y en un rato me daré cuenta de que no es una de nuestras tardes y te echaré de menos...
Parece que las amarillas se esconden cuando no estás (-15)
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