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miércoles, 7 de mayo de 2014

¿Crees que puedes entrar y salir de mi vida como si fuese una puta estación de trenes?

 
  Es realmente jodido sentir como te estás acostumbrando a vivir sin esa persona y que casualmente, vuelva a aparecer en tu vida, sin previo aviso, sin un "¿Se puede?" Como si en lugar de tres meses hiciera tres minutos que habló contigo por última vez.
  
  ¿Es arrepentimiento? Yo más bien pienso en egoísmo. No te importa una mierda como pueda sentirme yo, el volver a esperar, el dar un gran salto atrás, volver a pasar noches sin dormir y no conseguir irme a la cama sin derramar de nuevo gotas de sal.

    De verdad que por más vueltas que le doy no te entiendo. Te contradices con tu silencio y yo sigo siendo la misma idiota que espera ese mensaje. Contando días, contando horas para luego hacerme la misma pregunta una y otra vez, ¿para qué?
  
   Me canso, en serio. Si quieres entrar entra, si te quieres ir lárgate de una vez, pero no te quedes en la puerta, por favor.

viernes, 31 de enero de 2014

El lugar donde viene a morir


Nos conocimos hace casi 5 meses, cuando menos lo esperaba y tal vez cuando más lo necesitaba. Yo, de blanco, esperaba amarillas, pero antes llegaron azules y con ellas tu, de negro. Una noche que al recordarla, aún con la vista turbia, me saca sonrisas.
 

Después vinieron las ganas, las risas, los planes, las fotos que nunca fueron pero que sirvieron de excusa, las noches de series en el sofá, las primeras veces... Y como consecuencia, los sentimientos.
 

4 meses después volvimos a coincidir en aquel lugar. Otra vez yo de blanco y tu de negro, pero ya sabiendo lo que hay debajo de nuestros uniformes. Y quizás sabiendo lo que hay incluso más adentro. Esta vez en lugar de intercambiar teléfonos intercambiamos miradas, gestos, complicidad y el último recuerdo que tengo de tu boca. Pero esta vez ¿qué vino después? Sólo kilómetros y motivos que más bien se pueden llamar excusas. No sé donde se fueron las ganas, los planes y aquello que empezaba a salir bien.

Hoy, a menos de una semana de que se cumpla un mes de esa segunda vez, pienso que probablemente haya sido la última. Qué cosas tiene la vida! ¿Y si el final ha sido ése? El mismo lugar, los mismos uniformes, las mismas circunstancias que en el principio.
Como si hubiésemos venido a morir en el mismo lugar donde nacimos...


lunes, 25 de febrero de 2013

martes, 8 de enero de 2013

Stand by


Hoy no hay fuerzas, 24 horas en las que lo único que hecho por mi es respirar...
Me duele, me agota esto. Ya no tengo fuerzas ni para llorar. Sólo me repito una y mil veces que no vale la pena, que jamás confiará en mi, que yo jamás podré confiar ciegamente en él. Pero no me hago caso ni a mi misma. Me siento culpable de esto, de que las cosas puedan terminar así, sólo por comentarios que ni siquiera son ciertos. Y sé que soy yo la que debería tomar la decisión, porque intuyo que las cosas con ella no son como él las pinta y ya tuve suficiente una vez. Sin embargo aquí estoy, esperando esa oportunidad de vernos y hablarle, intentar que por lo menos no podamos reprocharnos nada el día de mañana. Y poner punto final si es lo que debemos hacer.



miércoles, 12 de diciembre de 2012

Sin encontrar un orden lógico


Más de una semana sin escribir, sin contar y sigo sin saber por dónde empezar. Es tan grande el lío que tengo en la cabeza y la velocidad a la que va el pensamiento que mis dedos no saben qué escribir. Escribo y borro, intercalo una idea, vuelvo al principio y me doy cuenta que el siguiente párrafo me contradigo.

Supongo que es el reflejo de mis sentimientos, de un momento a otro no sé que siento, por quién lo siento, si debería sentirlo. Pienso que no, que mejor me quedo como estaba, que esto sólo puede traer problemas y me descubro al par de horas esperando, casi dormida en el coche, a que regrese. Tan sólo para darle un abrazo. 
Intuyo su juego a dos bandas, y se lo explico a ella, intento abrirle los ojos mientras yo cada vez los cierro más. No sé. No sé nada. Sé que ella no me miente, aunque habla con ojos de ilusión, la ilusión de que vuelva eso que perdió. Pero quien debe zanjar el tema no lo hace, y eso es lo que hace que yo mantenga este revuelo de dudas. No se lo puedo pedir, no tengo ningún derecho a hacerlo. Soy la última en entrar en esta película, donde probablemente me haya tocado hacer el peor papel. Y si le pidiera que renunciara, él también me podría pedir que renunciara yo, porque al fin de cuentas tu eres su rival, al igual que ella es la mia. No puedo pedirle que deje de tratarla como la amiga que es, sabiendo que yo no puedo renunciar a tus abrazos.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Saliendo de Guatemala



No le entiendo... Si él es el segundo plato, ¿qué soy yo? El postre? Las migas que quedan en la mesa cuando todos han comido?  La cuenta atrás creo que la voy a empezar yo también. No merece la pena arriesgarme tanto

jueves, 15 de noviembre de 2012

Una constelación


Una constelación es una agrupación convencional de estrellas, cuya posición en el cielo nocturno es aparentemente aproximada.

¿Se puede estar en medio de una constelación sin ser astronauta, sin separar los pies del suelo? Creo que sí, o por lo menos yo lo estuve... 

Cuatro estrellas a mi alrededor, 10 y 80 formando un ángulo con vectores en posiciones opuestas, 90 en la misma dirección que 80 al doble de distancia y 11 en ángulo recto y vector opuesto a 10. Altair, Deneb, Betelgeuse y Aldebarán. Cuatro amarillas que forman una constelación especial, pero no perfecta. 

Falta la más brillante, mi estrella polar, la que me ha dado calor esta tarde mientras una brisa fría me atravesaba y me sumergía en esta hipotermia emocional. Se ralentizan mis pensamientos y se me enturbia la vista. Si lo sabes y no haces nada podría entenderlo, pero ¿porqué buscar lo que no quieres encontrar?


miércoles, 24 de octubre de 2012

Dejándolas pasar

Parezco idiota dejando pasar todas las oportunidades que se me van presentando. 

No tuve suficiente valor, caradura o como quieras llamarlo para conseguir ese número de teléfono el viernes. Y la cara que se me queda al darme cuenta ayer de que este viernes estaremos los mismos, como si el destino me diera una segunda oportunidad de hacerlo.
Y lo necesito, quizás con eso tenga motivos para olvidar esto que empieza a hacerme daño. Alguien que me aleje un poco de tí, porque yo sola no puedo. 

Y no puedo porque no te entiendo, no sé si tu mismo te entiendes. No entiendo lo que pasa por tu mente, por tus ventrículos. Hay días que siento que me necesitas casi tanto como yo a ti. Esos abrazos que me robas en el ascensor, esa insistencia en que pase tanto tiempo contigo, no dejarme ir... ¿Y luego qué? Días enteros que parece que ni siquiera sabes que existo. Hay quien dice que tienes miedo. ¿Miedo? No sé si tener miedo yo de que tú lo tengas.

Ahora tres días por delante con sus correspondientes oportunidades. Quiero aprovecharlas todas, vernos más allá de esa esquina, quitarte el peso que tantos días de esfuerzo ha puesto en tu espalda, abrazarte y cerrar los ojos. Y para empezar tengo que buscar la forma de tener unos minutos contigo esta tarde.

lunes, 20 de agosto de 2012

Dudas infinitas



No dejes que todo esto quede en nada


 Dudas infinitas... ¿Lo estoy? ¿A qué juegas? ¿Y ella?

sábado, 14 de julio de 2012

Preparando el terreno

Lo sabía! ¿Ves como te conozco? Ahora que estás a punto de regresar vas preparando el terreno para que vuelva a ser como antes.

Después de semanas sin saber de ti, esa llamada... Explicaciones y excusas y aún así no soy capaz de darte un no rotundo cuando me preguntas si te he extrañado. No te creo la mitad de lo que cuentas y sigo sintiéndome utilizada, pero no pude evitar sonreir y sentir esas mariposas al escucharte. Estoy enfadada conmigo misma.

Vamos a ver como regresas, estaré expectante. Ahora ya no estamos solos y sé que para mi no va a ser fácil. Pero no voy a demostrarte mi debilidad y menos con ella delante...

Y si, no niego que te he extrañado. Hacía tiempo que 20 no venía hacia mi, pero la espera se hace rara sabiendo que viene sin ti.



 

Nada más que decir...
 

lunes, 9 de julio de 2012

Ya no puedo hacer más

Me arriesgué a conocerte, a pesar de que no empezamos con buen pie. Pero te abriste a mí y dejaste que conociera lo que hay detrás de ese muro. Y cambié mi opinión sobre ti, me di cuenta de que detrás de tu fachada hay una vida entera que no ha sido fácil, y por desgracia tampoco lo será en el futuro. 

Y he intentado que estés bien, ayudarte en todo lo posible, en lo que ha estado en mi mano y en lo que ha estado más allá de ella y sabes que lo he hecho porque en estos meses te has convertido en alguien importante para mi.

Te agradezco que hayas contribuido con tus ánimos a mi decisión de cambiar, a que mi autoestima haya subido un peldaño, que en esas ocasiones hayas contado conmigo.

Pero ahora, ¿qué pasa? ¿Por qué esta lejanía? Sé que estas semanas no están siendo fáciles para ti y sabes que intento ayudarte, pero me pagas así. ¿Ya no me necesitas? ¿Tengo que pensar que me has utilizado? Y pretenderás que cuando vuelvas todo siga igual...

Lo siento, pero yo ya no puedo hacer más.

Infinita ingenuidad,
ilusión centesimal,
me creía tan capaz
con mi cápsula de Albal.
Mi torpeza fue total,
de tan grande es demencial,
no detecto una señal,
nunca encontraré el lugar
donde al fin me entienda. 



Y yo ya no puedo hacer más si este más siempre resta.
Y yo ya no puedo hacer más si este más siempre resta.
Y yo ya no puedo hacer más si este más siempre resta.

domingo, 1 de julio de 2012

30 minutos tarde


Compartimos espacio, pero no tiempo. Otra oportunidad perdida, pero aún sigo sin entender. ¿Por qué? ¿Primero esa forma de decir que estás ahí y luego marcharte sin una explicación, sin contestar?  
Y tendré que guardarme esto sin que lo puedas explicar, no tendrá sentido removerlo cuando vuelvas. Podría aprovechar estas semanas para olvidar, para volver a enfriar la cabeza y asumir que lo que pudo ser ya no será. Pero presiento que va a ser muy difícil, imposible no recordarte cuando escucho ese sonido que me hace sentir un escalofrío, imposible no recordarte cruzándome cada día con tu amarilla, imposible no recordarte cuando a partir de mañana ella nos acompañe y me recuerde que está aquí por ti.

Hubiera sido un buen rato